La articulación temporomandibular es una artiulación dentro del sistema estomatognático del cuerpo, que es el sistema capaz de coordinar las distintas partes anatómicas que lo integran para poder deglutir, masticar y poder hablar.

Las articulaciones y huesos que lo forman son los siguientes: raquis cervical, cráneo, cintura escapular, hueso hioides, articulación dento-dental y la ATM (articulación temporo-mandibular.

La articulación temporo-mandibular (ATM), es la articulación diana del cuerpo al sufrir todos los cambios articulares que se producen en el cuerpo, ya que es la articulación que está colgando y es donde todas las cadenas musculares acaban incidiendo más, ya que toda alteración de una cadena muscular acaba tirando de las partes más superiores, terminando en la parte más movil de nuestro cuerpo, que no es otra articualción que la temporomandibular, ya que está suspendida en la gravedad solamente sujeta por los musculos antigravitatorios. Así una alteración en un pie plano, por ejemplo, puede acabar alterando la apertura y el cierre de la boca por un cambio de la estática de ésta articulación.

La musculatura responsable de esta articulación es básicamente la siguiente:

  • Masetero
  • Temporal
  • Digástrico
  • Pterigoideos int y ext
  • Musculatura supra e infrahioidea
  • Musculatura cervical posterior

La inervación que en esta articulación influye de una manera directa es la siguiente:

  • Trigemino rama V.1 y V.2 (ramas sensitivas) y V.3 (rama motora)
  • Nervio auriculotemporal

La vascularización con alta influencia en los transtornos de la ATM son los siguientes:

  • Arteria vertebro-basilar

Todo esto tiene una gran influencia en la sintomatología que presentan:

Los síntomas más correlacionados con estas patologías y que no los relaionamos con disfunciones en el sistema estomatognático son dolores de cabeza (muchos producidos por puntos miofasciales de tensión en la musculatura), las cefaleas, zumbidos, mareos, vértigos, inestabilidad cinética, mareos (producidos por la compresión de la arteria vertebro-vasilar).

Sin embargo, si son más relacionados los síntomas de alteración en la apertura y cierre de la boca, los dolores en la articulación propiamente dicha, o el chasquido articular del menisco en la apertura de la boca.

Todos estos síntomas no son más que alarmas del cuerpo sobre patologías más y más serias y es por ello por lo que desde la fisioterapia hacemos tratamientos para favorecer toda esa sintomatología y las patologías subyacentes a esa sintomatología.

Los tratamientos sobre la musculatura, las movilizaciones y las tracciones para «enganchar» el menisco articular, no son más que un principio de tratamiento en estas patologías, que por medio de la fisioterapia se recupera una apertura de boca, se mejora la deglución, el habla, y se resuelven muchos problemas de dolor. Muy interesante también para odontólogos y dentistas, que tras sus intervenciones se generan muchos traumas a nivel articular que fomentan los síntomas descritos