Los músculos son las partes contráctiles del cuerpo, y su función es lograr que dos huesos se acerquen o se alejen entre sí. Todo músculo tiene un origen y una inserción, es decir, dos huesos de donde parten y a donde van. La unión con los huesos se realiza por una parte del músculo con distintas células que son los tendones y que actúan a modo de cuerda. Cuando el músculo se sobrecarga o se ejercita  cuando está muy cansado se producen lesiones en esos tendones y a eso lo conocemos como TENDINITIS.

La epicondilitis es una de las tendinitis más frecuentes en nuestra sociedad. La forma de apoyar los codos en la mesa del ordenador, el exceso de girar las muñecas con fuerza en trabajos de fábrica, la carga y la descarga,…son actividades laborales que favorecen la aparición de esta dolorosa patología.

El sobresfuerzo de la actividad muscular (“sobrecarga”) o la mala postura en las actividades de la muñeca hace que la musculatura se contraiga de manera forzada, ya que muchas veces se contrae en una posición de estiramiento aumentando el esfuerzo de contracción y “sobrecargándose”.  Todo ello acaba produciendo mucha tensión en el tendón que se inserta en el hueso, traccionando de él en exceso y produciendo, en consecuencia, una ligera inflamación en la unión del tendón y el hueso. Finalmente aparece el síntoma que nos hace darnos cuenta tenemos una lesión.

Como toda patología, tiene su tratamiento, y según su evolución es más o menos rápida de mejorar. En un deportista de alto nivel podríamos ver que la recuperación es muy rápida, ya que nada más empezar el dolor comienza el tratamiento, pero en la gente de a pie, el resto de los mortales, aguantamos el dolor hasta no poder más, y eso hace que el tratamiento sea más largo.

Como tratamiento tenemos, el uso de calor y electroterapia para la analgesia; por su parte, la terapia manual y la punción seca la usamos para trabajar la musculatura y que mejore la lesión. Finalmente los ejercicios excéntricos son los recomendados para la evolución positiva, además de corregir los malos hábitos posturales.

Por otro lado, el uso de la acupuntura también favorece enormemente la analgesia, mucho más aumentada con la electroacupuntura.

Del uso de la acupuntura en las epicondilalgias ya hablaremos en futuras entradas del blog.